lunes, diciembre 5, 2022

El Flautista de Hamelin

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El flautista de Hamelín es una fábula o leyenda documentada por los Hermanos Grimm, que cuenta la historia de una misteriosa desgracia acaecida en la ciudad de Hamelin, Alemania. Además existe un famoso poema en inglés sobre este tema escrito por Robert Browning. 

Autor: Sergio Ciprés

 

El flautista de Hamelín es una fábula o leyenda documentada por los Hermanos Grimm (cuyo título original alemán es Der Rattenfänger von Hameln, que se traduciría como El cazador de ratas de Hamelín), que cuenta la historia de una misteriosa desgracia acaecida en la ciudad de Hamelin (Hameln en alemán), Alemania, el 26 de junio de 1284. Además existe un famoso poema en inglés sobre este tema escrito por Robert Browning.

En 1284 la ciudad de Hamelín estaba infestada de ratas. Un buen día apareció un desconocido que ofreció sus servicios a los habitantes del pueblo. A cambio de una recompensa, él les libraría de todas las ratas, a lo que los aldeanos se comprometieron. Entonces el desconocido flautista empezó a tocar su flauta, y todas las ratas salieron de sus cubiles y agujeros y empezaron a caminar hacia donde la música sonaba. Una vez que todas las ratas estuvieron reunidas en torno al flautista, éste empezó a caminar y todas las ratas le siguieron al sonido de la música. El flautista se dirigió hacia el río Weser y las ratas, que iban tras él, perecieron ahogadas.

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Cumplida su misión, el hombre volvió al pueblo a reclamar su recompensa, pero los aldeanos se negaron a pagarle. El cazador de ratas, muy enfadado, abandonaría el pueblo para volver poco después, el 26 de junior (fiesta de los santos Pedro y Pablo), en busca de venganza.

Mientras los habitantes del pueblo estaban en la iglesia, el hombre volvió a tocar con la flauta su extraña música. Esta vez fueron los niños, ciento treinta niños y niñas, los que le siguieron al compás de la música, y abandonando el pueblo los llevó hasta una cueva. Nunca más se les volvió a ver. Según algunas versiones, algunos de los niños se quedan atrás, un niño cojo que no los pudo seguir por no poder caminar bien, uno sordo, que solo los siguió por curiosidad, y otro ciego, que no podía ver hacia donde los llevaban y se perdió, y estos les informan a los aldeanos.

En otras versiones, el flautista retorna a los niños una vez que los aldeanos le pagan lo que le prometieron, o en ocasiones hasta más.

Autor: Sergio Ciprés

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Info cortesía de: http://bit.ly/1eFgkeM

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