sábado, julio 2, 2022

Alfredo Rugeles: La Música como herencia

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A Alfredo Rugeles la pasión por las Bellas Artes, en especial la poesía y la música, le corren por la sangre.

De su padre, el poeta y periodista –Manuel Felipe Rugeles- heredó la pasión por los sentimientos bellamente expresados, cargados de emotividad poética. Un componente muy arraigado en su música y en sus composiciones. De su madre, la compositora y pedagoga –Ana Mercedes Asuaje de Rugeles- su mayor herencia, la música y la disciplina, pues siendo niño, de tanto acompañarle a la Escuela de Música “José Manuel Olivares” donde dictaba  clases y fue Directora durante 25 años, terminó siendo un alumno más. Una oportunidad que nunca desaprovechó y un vínculo entre madre e hijo, realmente irrompible, pues siempre compartieron sus travesías artísticas.

 Codeándose con grandes maestros con quienes sus padres departían, le tomó simpatía a la música, desde el piano y la guitarra clásica, aunque también ya en sus tiempos de mozo, comprobó que la música popular en todos sus géneros era muy atractiva. La maestra Ana Mercedes Asuaje estudió con Ascanio Negretti y Vicente Emilio Sojo, entre otros y fue miembro fundador de la Schola Cantorum,  Directora Académica de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela, amén de tener una dilatada trayectoria como músico, profesora y compositora.

La vida en una composición

Como compositor Alfredo Rugeles ha sobresalido con una música extraordinaria: “fui influenciado por la música de vanguardia de los años 60, 70 y 80 que es considerada como contemporánea.  Sin embargo, después de esos años de experimentación, hoy recurro a la melodía y al ritmo, incorporando elementos de mi entorno, como en la obra Sinfonola, donde una rocola fue una influencia básica. Son acordes tonales y atonales, referencias a colores y efectos tímbricos. Sinfonola fue escrita en el año 1988. El nombre se debe porque yo recordaba las rocolas y esto es como una especie de caleidoscopio de todas las tonalidades existentes. A lo largo de la obra hay solos de instrumentos y cada uno va haciendo una ‘melodía de timbre’ que se va difundiendo entre cada uno de ellos y va recorriendo la orquesta”.

En 1979 obtuvo el Premio Nacional de Composición por Somosnueve y en 1985 el Premio Municipal de Música por Tanguitis. Es miembro fundador de la Sociedad Venezolana de Música Contemporánea, Miembro Fundador de Número del Colegio de Compositores Latinoamericanos de Música de Arte y ha sido Miembro del Comité Ejecutivo de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea.

Sobre su futuro a nivel artístico, Rugeles quisiera experimentar con grupos de cámara y orquesta, pero el tiempo es la desventaja, pues el Festival Latinoamericano de Música con sus ediciones bienales le ocupan –junto a su esposa, la compositora Diana Arismendi- gran parte de su actividad. “Se necesita de mucha coordinación, producción y organización para poder contar con músicos y compositores nacionales e internacionales, programar los conciertos, clases magistrales, talleres y actividades inherentes al Festival. Es muchísimo trabajo. Sin embargo, el éxito de cada edición nos colma de satisfacción”.

Aunque 2012 ha sido un año agitado en todo sentido, por múltiples compromisos y la sentida partida de su madre, el ritmo no parece disminuir para este director y compositor. A finales de octubre estrena la obra “Amazónica” de José Agustín Sánchez: “un joven tachirense que estudia en Nueva York y cuya obra es muy interesante. Es una sinfonía referida a la región del Amazonas, en donde participarán el barítono Gaspar Colón, el Coro Sinfónico de la Fundación Musical Simón Bolívar  y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela”.

Igualmente estrenará en Caracas una obra de Luis Ernesto Gómez, ganador del Concurso de Composición Musical Premio Antonio Estévez de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la obra se llama El Terremoto de Jueves Santo. Seguidamente, estará dirigiendo el Encuentro Monumental, junto a Hamilton de Holanda, el Ensamble Gurrufío y la Orquesta Sinfónica de Venezuela en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. Más adelante le veremos en el mencionado Tributo a Pink Floyd en el Centro de Acción Social por la Música, donde trabajará con Ángel Quiñones, la Orquesta de Rock Sinfónico Simón Bolívar, dirigida por Daniel Hurtado y la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño. Luego parte a México, para presentar con la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, entre otras obras,  su composición Sinfonola.

A esto súmele que siempre dicta cátedra a nivel de maestría en Dirección Orquestal en la Universidad Simón Bolívar y en El Sistema también se le ve con frecuencia, en el Centro de Acción Social por la Música, así como en UNEARTE.

Para el 2013 tiene varios proyectos en evolución, entre ellos la grabación de un disco con el bajo Iván García y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela,  en homenaje a Antonio Estévez, el cual incluirá sus Cinco Poemas, Las Habladurías, la Suite Llanera y El Concierto para Orquesta.

Ante todo este legado impresionante de excelencia y música, Gabriel David y Constanza Eugenia, sus hijos, se mueven a sus anchas incursionando en la vida por sus propios medios. Sólo su hija lesigue los pasos a nivel musical: estudió violín, piano y ahora está con la guitarra y el canto. El futuro dirá, son 30 años de carrera insigne y es mucho lo que falta por contar de este venezolano con una batuta dorada.

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